¿Qué era lo que propone Rousseau?

Resumen del contrato social de Rousseau

Desgraciadamente para Rousseau, la publicación de estas obras le llevó a la catástrofe personal. El Emilio fue condenado en París y tanto el Emilio como El Contrato Social fueron condenados en Ginebra por motivos de

de la sociedad moderna compleja. Rousseau niega que se trate de una reconstrucción de la historia tal y como fue en realidad, y Frederick Neuhouser (2014) ha argumentado que la historia evolutiva no es más que un dispositivo filosófico diseñado para separar los elementos naturales y los artificiales de nuestra psicología. En cada paso de

El testamento general de Rousseau

Los libros de Rousseau suscitaron en vida tanto admiración como hostilidad y ejercieron una profunda influencia sobre los revolucionarios franceses, sus contemporáneos y pensadores posteriores como Kant, Hume, Wollstonecraft, Hegel y Marx.

Sus aportaciones a la filosofía política pueden verse en varias obras como el Discurso sobre los orígenes de la desigualdad (1755) y El contrato social (1762). El pensamiento central de Rousseau en política es que un Estado no puede ser soberano si no se guía por la “voluntad general”, o la voluntad colectiva de sus ciudadanos, tomada en su conjunto. La voluntad general crea la ley, promoviendo la libertad y la igualdad de los ciudadanos.

Otra doctrina importante de Rousseau era su creencia de que la humanidad era, por naturaleza, buena, pero que se había corrompido por la sociedad y la civilización.  Este pensamiento quedó patente en su primera obra importante, Discurso sobre las ciencias y las artes (1750), que obtuvo el premio de Dijon. Rousseau desarrolló esta idea en el Segundo Discurso, también conocido como Discurso sobre los orígenes de la desigualdad (1755): a medida que la sociedad se vuelve más avanzada, esto da paso a un nuevo tipo de amor interesado, el amour propiamente dicho (amor a sí mismo/vanidad), o la necesidad de competir entre sí por el éxito y el reconocimiento.

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El hombre nace libre y en todas partes está encadenado

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) fue un filósofo suizo que describió el estado de naturaleza -como era la vida antes de que se instituyeran los gobiernos- como el estado “más adecuado para la humanidad”[1] Rompió bruscamente con sus contemporáneos al argumentar que las personas eran buenas antes del desarrollo de la civilización, pero que han sido corrompidas por la sociedad.

El objetivo filosófico central de Rousseau era identificar las formas en que la sociedad había distorsionado las tendencias y características innatamente buenas de la humanidad. Este ensayo explora la visión de Rousseau sobre lo que ha ido mal y su propuesta de solución.

Antes de Rousseau, Thomas Hobbes (1588-1679) asumió que la vida en el estado de naturaleza sería intolerable. Argumentaba que sin policía, tribunales y otras autoridades que protegieran la vida y las pertenencias de la gente de quienes quisieran arrebatárselas, la vida sería “solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”[2].

Hobbes creía que esta violencia era resultado de la naturaleza humana: los seres humanos nunca se contentan con satisfacer sus propias necesidades porque tienen “un perpetuo e inquieto deseo de poder tras poder, que sólo cesa con la muerte”[3] El deseo de dominar a los demás conduce inevitablemente al conflicto[4] Hobbes argumentaba que el gobierno estaba justificado porque sólo él podía evitar la violencia endémica del estado de naturaleza.

El contrato social de Rousseau

Este artículo trata sobre el tratado de Jean-Jacques Rousseau de 1762. Para el “contrato social” como concepto político y filosófico, véase Contrato social. Para otros usos, véase Contrato social (desambiguación).

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El Contrato Social, publicado originalmente como Sobre el contrato social; o, Principios del derecho político (en francés: Du contrat social; ou Principes du droit politique) de Jean-Jacques Rousseau, es un libro de 1762 en el que Rousseau teorizó sobre la mejor manera de establecer una comunidad política frente a los problemas de la sociedad comercial, que ya había identificado en su Discurso sobre la desigualdad (1755).

El Contrato Social contribuyó a inspirar reformas políticas o revoluciones en Europa, especialmente en Francia. El Contrato Social se opone a la idea de que los monarcas tienen poder divino para legislar. Rousseau afirma que sólo el pueblo, que es soberano, tiene ese derecho omnipotente.

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